Te quiero mamá y necesitaba follarte…

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Me llamo Juan, desde cuando tenía 15 años ya tenía un gran deseo de follar con mi madre, una mujer preciosa, alta, carnosa, con grandes pechos, a menudo en verano no llevaba sujetador en casa y para colmo, se ponía a emitir cuando estaba sola en casa por la webcam porno gratis y eso, a mí me ponía muy palote.

Ella y mi padre follaban con regularidad y a menudo oía sus gemidos de placer por la noche, cuando estaba solo en casa rebuscaba en la lavadora y cuando encontraba sus bragas las olía y me masturbaba, ah las pajas que me hacía mientras soñaba con follarla.

Había puesto una minicámara de vídeo y la espiaba mientras se duchaba, con sus grandes tetas y su coño casi afeitado, a menudo veía el vídeo por la noche en mi habitación y me masturbaba.

Yo no salía mucho, me dedicaba a estudiar, ella me decía que por qué no salías con tus amigos, pero yo sólo pensaba en ella, pasaron los años, conseguí montar dos cámaras muy pequeñas y conseguí filmar su coño mientras orinaba y luego cuando tomaba un bidé, hubiera dejado que me meara encima, ese coño era mi sueño.

Estaba estudiando el bachillerato, mi padre se había ido a trabajar, estábamos en la mesa, sudábamos, mi madre se desabrochó la bata para limpiarse el sudor de las tetas, la miré extasiado, cuando terminé de comer la ayudé a recoger la mesa, mientras ponía los platos en el fregadero, su mano tocó mi pantalón, mi polla estaba dura, ella hizo como si no pasara nada, estaba demasiado cachondo, Me fui a mi habitación y me tumbé en la cama desnudo, me estaba masturbando cuando entró ella, qué haces, me estaba parando con la polla dura, si de verdad quieres masturbarte por mí mírame y se quitó la bata, por debajo estaba desnuda, me quedé extasiado, poco a poco se acercó y se sentó en la cama, tienes una buena polla me dijo y empezó a acariciarla, ah me estoy viniendo le dije y se la llevó a la boca, me corrí y se la tragó toda.

Me quedé de piedra, la miré, se pasó la lengua por los labios, mmm qué bien, me senté y la besé, ella respondió a mi beso, nos tumbamos, empecé a chuparle las tetas y luego bajé a lamer ese coño que llevaba años deseando, lamía tan fuerte y chupaba que al cabo de un rato empezó a gemir, cada vez más fuerte y entonces se corrió en mi boca, no paré, seguí lamiendo y chupando, mordiéndole el clítoris, se corrió dos veces más, estaba toda roja y alterada, le abrí las piernas y luego la penetré, ella levantó las piernas para facilitarme, empecé a follarla con fuerza y no paraba de correrse, me sujetaba con los brazos rogándome que siguiera, yo estaba reventado, pero conseguí que se corriera bien, gritó de placer y luego me corrí dentro de ella, salpiqué varias veces.

Vaya, me has llenado de verdad, menos mal que tomo la píldora, de hecho ella sólo tenía cuarenta años, yo nací cuando ella tenía veinte, por la noche almorzamos y luego nos fuimos a la cama a follar, yo siempre tenía la polla dura, follamos toda la noche, ella se corrió unas diez veces, yo tres y siempre en su coño, la llené muy bien, luego nos dormimos abrazados.

Por la mañana me desperté, ella estaba profundamente dormida, empecé a lamerle el ano, cada vez más profundo, no sé si estaba dormida o fingía, luego con mi dura polla la sodomicé, ahh dijo, qué polla más dura, pero estaba acostumbrada a que la sodomizaran, entré sin dificultad, en ese bonito y apretado culo, mientras le apretaba las tetas, que placer, en un momento dijo que se estaba corriendo, estaba disfrutando de su culo sin frenos, antes se contenía para no ser escuchada por mi pero ahora ese problema no existía, se corrió muy fuerte y luego me corrí en su culo, me estaba corriendo muy fuerte, se rió, wow boca, coño, culo me llenaste bien.
Estudié relajado y luego follamos y dormimos juntos.